jueves, 17 de octubre de 2013

San Juan de la Peña 1/2. Sobre la incorruptibilidad.


Era uno de los lugares que tenía más ganas de visitar, y es realmente sobrecogedor. La pequeña ermita original mozárabe se encuentra enterrada bajo construcciones que se fueron añadiendo a lo largo de los siglos. Porque de eremitorio totalmente aislado llegó a convertirse en un importante monasterio, y en el lugar de enterramiento favorito para toda la realeza y la nobleza aragonesa.


Subiendo desde Santa Cruz

Ya les vale a gente tan importante darles por ir enterrarse a lo alto de este peñasco tan apartado, ¡como para ir a llevarles unas flores el día de difuntos!.

Me da que puede tener que ver con la incorruptibilidad, algo que tenía mucho predicamento en esa época. Recordemos que San Voto, lo que se encontró en la cueva fue un cuerpo incorrupto, y que por allí pasaron también las reliquias de Santa Orosia, otra criatura sin descomponer.

Puede ser que esos caballeros medievales pensaran que el lugar les ayudaría a conservar el cuerpo para resucitar con él en el paraíso. Pero la verdad es que ni en mis tiempos infantiles más místicos conseguí entender muy bien el principio ese de la resurrección de la carne. Porque, si realmente se consiguiera conservar el cuerpo tal cual, como en las pelis de ciencia ficción, pues sería otra cosa. Pero, ¿realmente alguien querría resucitar en la piel correosa de esos cuerpos semiconservados?.


Mi sobrino Peru, que es muy sabio, dedujo el solito a sus cinco años que al morirse uno, de lo que se trataba es de "elegir entre ser zombie o esqueleto viviente y entre fantasma o dios" Coincido plenamente con él en que, en ese caso, sería mejor pedirse dios y esqueleto viviente. Considero mucho más elegante una osamenta bien limpita a esa predilección que parecían tener algunos con el mundo zombie.

Tumbas de nobles

Una de las cosas que parecen pasar en los sitios que en geobiología detectamos como alterados con niveles elevados es que la materia viva se conserva mejor. Y de hecho se hacen test con hojas de helecho y flores cortadas para comparar la salubridad de los lugares.

Tiene que haber otra explicación. Porque cuando los seres humanos hacemos cosas realmente trabajosas como construir un cementerio en semejante lugar suele ser porque esperamos una recompensa con sentido práctico, aunque sea en la otra vida. Y más si anda de por medio gente con tanta pasta y poder.

Panteones

Una de las que más me encajan tiene que ver con algo que leí sobre los egipcios, cómo no, esos grandes maestros en momias. Pero estamos en lo mismo, ¿de verdad una gente tan lista y tan elegante montaban ese lío para acabar quedando en el más allá con esa pinta?.

Me parece más creíble esta otra hipótesis. Para los egipcios, entre nuestro cuerpo más terrenal, y nuestra parte espiritual más elevada existían otros niveles, digamos, intermedios. Nuestro "ba" sería una especie de aliento vital, que si bien ya no es material, está aún muy apegado a lo corporal y puede hacer de algún modo de intérprete. Embalsamando el cuerpo, y rodeándolo de sus cosas favoritas, esta hipótesis mantiene que lo que intentaban era mantener a ese "ba" más tiempo en la cámara funeraria, dónde en las paredes se dejaban escritas unas instrucciones muy precisas para el viaje que le esperaba. Dibujadas en lenguaje simbólico, el único que podía entender ese "ba" ya fuera de este mundo.


Porque, y en eso coinciden muchas mitologías, antes de que nuestro espíritu pueda llegar al lugar dónde será juzgado, el inframundo tiene zonas dónde es muy fácil perderse, y dónde te vienen muy bien pistas, amuletos o contraseñas para seguir adelante. Como las famosas tres monedas con las que se enterraban los romanos para poder pagar al barquero Caronte y que les pasase la laguna Estigia.

los pájaros pueden representar almas

Volviendo a nuestros reyes y nobles enterrados en San Juan de la Peña, puede ser que ellos también creyeran que ese lugar sagrado de alguna manera les podría ayudar en ese difícil tránsito. Una especie de atajo al cielo para el que podía permitírselo. Al fin y al cabo, los orígenes de la ermita son realmente antiguos, y estarían más vigentes las ideas de esos pensadores cristianos neoplatónicos que tanto me gustan, de las escuelas alejandrinas, en Egipto.

Personalmente me da bastante pena que estos sitios tan especiales se llenen de tumbas. Tiendo a pensar que no hemos cambiado tanto a lo largo de los siglos, y que, al igual que ocurre ahora, no siempre los que mandan son los más inteligentes y capaces. Así que me da por imaginarme, que muchos de esos caballeros de hace siglos, incluso con la ayuda extra del lugar, pueden seguir deambulando de lo más despistados por allí. Vamos, que no me parece un sitio muy agradable para pasar la noche, no me extraña nada que los monjes terminaran trasladándose más arriba.


Capilla para tumbas de abades


 

 

martes, 15 de octubre de 2013

Ermita de San Voto. Geobiología y lugares sagrados.

Bosques entre los dos monasterios.

Antes de ver la maravilla del monasterio "viejo" de San Juan de la Peña, hay que subir más bastante más arriba, al monasterio nuevo. Un edificio mucho más grande y al sol, dónde se terminó instalando la comunidad religiosa en el siglo XVII, y que te explican muy bien en un moderno centro de interpretación. Como las entradas se venden allí, no hay más remedio que subir, y en coche no pasa nada, pero andando es otro cantar, porque la subidita se las trae.

Pero merece mucho la pena. Los bosques entre ambos monasterios son un espectáculo. Y sobre todo, porque tienes la oportunidad de asomarte a la ermita de San Voto, el lugar desde donde se produjo el milagroso descubrimiento de San Juan de la Peña.

http://www.rednaturaldearagon.com/files/image/mapas/MAPAS_SENDEROS/SJP/S2_SANJUAN.jpg



San Voto, un noble zaragozano de principios del siglo VIII, estaba cazando por estas tierras. Seguía a un ciervo a todo galope con su caballo, cuando se abalanzó sobre el enorme precipicio que aquí se abre. En ese momento se encomendó a San Juan Bautista, y milagrosamente, su caballo no se despeñó, sino que consiguió dejarlo ileso más abajo junto a una cueva. Allí encontró el cuerpo incorrupto del eremita San Juan de Atares junto a una pequeña ermita. Ante el prodigio, vuelve a Zaragoza y convence a su hermano, San Félix, para que vendan todo lo que tienen y se retiren a ese asombroso lugar. Es el origen de la comunidad monástica de San Juan de la Peña.

La ermita que se levanta en el supuesto lugar del despeñamiento es mucho más reciente, del siglo XVI. Un poco más abajo hay un mirador desde dónde se puede ver el acantilado y vislumbrarse el monasterio "viejo".

 

Cuando te vas acercando al lugar, el bosque da la sensación de volverse más oscuro y un tanto siniestro. La ermita está prácticamente en ruinas, sólo mantiene un poco mejor la pared oeste con una hornacina y òculo. La entrada la tendría al este o en un lateral, es decir, parece estar orientada al contrario de lo usual, con una desviación de 10 grados. El sitio tiene una atmósfera opresiva, y no pensaba quedarme. Pero en ese momento, en un trocito de cielo que se veía entre las ramas, una única nube me pareció que formaba la cabeza de un ciervo y no me quedó más remedio que sacar el péndulo.


Percibo una fuerte alteración alineada con la ermita, que detecto como una gran falla. Todo el lugar tiene una energía bajísima (4000 UB). No me extraña nada que el ciervo o el caballo se despeñaran por ahí, el lugar está tan alterado que llegaba a notar que me flojeaban las rodillas y di un par de traspiés. Menos mal que ahora está todo muy preparadito para turistas torpes con los senderos muy señalizados y grandes barandillas.

En sitios así no dejo de preguntarme cómo es posible que fueran justamente estos lugares con tan malísimas vibraciones los elegidos para tantos lugares sagrados. Y lo que es más asombroso, cuál es el milagro que consigue en ellos invertir la situación y lograr niveles vibratorios tan altos en su interior. Porque incluso en esta pobre ruina, en su interior, se detectan con el péndulo niveles un poco más altos (6500).


 

Hay un grabado que me encanta cómo representa el fenómeno. Está todo ahí: el agua, las fallas. El árbol seco por las alteraciones. Los perros que detectan algo extraño. Y a pesar de todo, el lugar ideal para levantar una iglesia.

http://www.stanford.edu/group/kircher/cgi-bin/site/?attachment_id=543

Lo dibujó Athanasius Kircher, uno de mis sabios favoritos, un jesuita del siglo XVII, erudito en mil temas raros, investigador curioso, gran dibujante y fundador de museos. http://es.wikipedia.org/wiki/Atanasio_Kircher

Representa el momento de la conversión de San Eustaquio, y, ¿a que resulta tremendamente coincidente con el milagro de San Voto?. El cazador "cazado" por su presa que le hace de guía. El ciervo como símbolo del camino de la iluminación. El lugar especial marcado por el precipicio. Los nobles que renuncian a su posición y sus bienes y se retiran del mundanal ruido. Parece ser que Athanasius Kircher buscó en los alrededores de Roma el lugar dónde se produjo el milagro de San Eustaquio para levantar allí una ermita y un refugio dónde retirarse. Y que mandó que su corazón fuera enterrado allí. Igualmente, aquella ermita que descubrió el milagro de San Voto se convertiría en el monasterio elegido por reyes y nobles como última morada. Un lugar realmente especial.

 

lunes, 14 de octubre de 2013

Santa Cruz de la Serós. Monasterio de Santa María.

Santa Cruz de la Serós. Monasterio de Santa María.

Un templo para las princesas.
Monasterio de Santa María. Santa Cruz de la Serós..
Monasterío de Santa María. Santa Cruz de la Serós..

Con un fondo de imponentes macizos calcáreos y verdes bosques destaca el monasterio con su preciosa torre.

Al principio fue un cenobio femenino al que se trasladaron las mujeres de San Juan de la Peña, cuando una norma obligó a separar los sexos. Pero llegó a ser un importante monasterio con mucho poder, al retirarse en él hijas de reyes y nobles que le concedían tierras y privilegios.


Por fuera, es un ejercicio de volúmenes que se escalonan en armonía. Por dentro, todo es paz. La nave en su sencillez y elegancia extremas, es un remanso de tranquilidad. La naturalidad del diseño del espacio y los capiteles, se transmite a una atmósfera que invita a quedarse.

Portada con leones

Los motivos geométricos son sencillos, pero casi siempre redondeados: esferas, volutas y animales de formas suaves que recuerdan el lado más amable de la naturaleza. Pájaros y peces, conviven con cerdos o caballos. Hasta los leones y las serpientes tienen una sonrisa. No hay bestias infernales ni seres de inframundo. Parece evocar la naturaleza más cotidiana. No parece un lugar para buscar grandes misticismos sino la vía más sosegada de una espiritualidad más cercana a la tierra.



Interior

más llegar me sorprenden las abejas, enjambrando en la parte de atrás del ábside, lo que hace sospechar que habrá alteraciones importantes en su interior.

Sólo detecto el agua, una corriente que la recorre de Este a Oeste. Y otra perpenticular, a la entrada, entre la pila bautismal y la puerta. En la nave mido alrededor de 7000 UB, que se sienten como una energía suave y agradable. Y una energía más alta (10000) cerca del cruce con las naves laterales. Descubro después que ese punto coincide con la clave de bóveda de un espacio muy especial que se encuentra encima de la iglesia, y al que tuve la oportunidad de subir.


 

Interior de la torre Hasta en esto parece que impera otro principio, más femenino quizás. Mientras que otras iglesias tienen criptas subterráneas, esta esconde su espacio secreto arriba.

Se cree que pudo ser el dormitorio de las princesas, pero yo creo que siempre hemos sido igual de prácticos, y con tanta curva y columna, no es fácil colocar las camas ni los arcones para la ropa.

Me imagino mejor a las damas de alcurnia ocupando la torre, a la que comunica directamente una puerta al sur. Y que este lugar, con su especial energía, fuera su capilla privada. También serviría de capilla cuando la cosa se ponía fea, en una época en la que los conflictos armados eran frecuentes, y toda la parte superior se usaba de fortaleza. Se accedía por una escalera de madera desde la iglesia, que podía retirarse y luego por una escondida escalera de caracol.


Estancia sobre la iglesia

Es una estancia preciosa, su planta, con las cuatro semibóvedas puede recordar a una flor, y culmina en una gran bóveda con 4 arcos que adelantan el estilo ojival. La cuatro columnas apuntan a los puntos cardinales. Hay dos capiteles que no leo muy bien (S y O) pero me recuerdan figuras apaciguando animales, un motivo que también está en la portada, como al símbolo celtíbero del domador de caballos. Al norte un enlazado vegetal con piñas. Al este, el más espectacular, una anunciación, que como nota curiosa, incluye también el sueño de José, como en San Juan de la Peña. Las tres ventanas que iluminan la estancia abiertas al este seguramente lo iluminarán con bonitos efectos a determinados días y horas.

Ventana al Este

Todo el templo está orientado al este, con una pequeña desviación de 5 grados. En estos días, cercanos al solsticio de otoño, el sol amanece sobre el signo de Virgo, parece lo más apropiado para este templo tan virginal.

 

San Adrián de Sasabe

Monasterio san Adrián de Sasabe.

Las líneas del agua.

 

Día de visita:

Domingo 6 de octubre de 2013. Cercano al equinocio de otoño. Totalmente soleado, grandes tormentas dos días antes, por lo que los cauces de los ríos bajaban con mucha agua

Situación:

El monasterio se encuentra en un pequeño valle escondido entre los valles mayores de los ríos Escarrún (Aisa) y Aragón (Jaca).

San Adrian de Sasabe
San Adrian de Sasabe

Para haber sido sede del obispado y un monasterio tan importante está en un lugar realmente apartado. Precioso, eso sí, hoy en día totalmente virgen, rodeado de bosques y relativamente protegido por montañas de los fríos de las altas cumbres. El agua corre cerca en arroyos cristalinos, pero es una zona agreste y empinada, no parece un lugar apropiado ni para la agricultura ni para pastos. Suegen dudas sobre dónde y cómo viviría la comunidad monástica. La bajada al poblado más cercano del valle es una buena caminata. Hoy en día sólo se conserva la iglesia, pero no resulta fácil ver dónde podrían haber construído por allí otras viviendas. Todo hace pensar que la elección del lugar responde a la búsqueda de otras realidades.

Para acceder se atraviesa un arroyo, y el monasterio se encuentra en una especie de hondonada abierta al sur. Fue uno de los lugares dónde se dice que estuvo custodiado el Santo Grial. Y cuna de importantes obispos. Hoy sólo se conserva la iglesia, rodeada de árboles. Es muy elegante de proporciones, pero pequeña y totalmente sobria, con su interior y exterior prácticamente despojados de toda decoración.

San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua
San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua

Al acercarse, entre el silencio, lo primero que destaca es el sonido del agua. Se oye fluir aún con más fuerza que la corriente que dejamos detrás, pero debajo de la iglesia. Al acercarnos a la portada, en el suelo, en la esquina derecha vemos una pequeña abertura circular por donde se la escucha correr con mucha intensidad.


San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua
San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua

Es lo que más sorprende. Todo su interior se encuentra bordeado por unas conducciones de agua pegadas a sus muros. Que igualmente rodean la puerta que le da acceso por el sur. No sé si estas canalizaciones fueron añadidas con la rehabilitación, ya que la iglesia está muy reconstruida, y, según me contaron unos visitantes, cuando fueron a levantarla estaba totalmente anegada. Pero sean antiguas o no, son unas conducciones preciosas que dotan al espacio interior de un ambiente muy especial, con el sonido del agua fluyendo siempre a tu alrededor.

Aunque los canalillos fueran posteriores, lo que es evidente es que el agua sí que estaba allí. En el interior, hacia la zona norte, se encuentra el pozo. Y si rodeamos la iglesia, por detrás se aprecian a la vista las afloraciones de agua que bajan desde la elevación que rodea al templo en dirección este.

San Adrian de Sasabe. Flores
San Adrian de Sasabe. Flores

Con el péndulo se aprecia una gran corriente de agua que recorre la nave en dirección este-oeste, inundando casi toda la mitad sur. En el exterior, esa corriente parece coincidir con dos capiteles en los que se repite un motivo flores de grandes pétalos. Hacia la mitad, esta corriente cruza con una alteración que el péndulo me marca como una línea sagrada. La detecto ese día de una gran anchura, con más de 4 metros, ocupando el tercio central de la iglesia.


San Adrian de Sasabe. Interior
San Adrian de Sasabe. Interior
No pude medir con mucho detenimiento porque apareció un grupo grande de excursionistas. Pero todos pudimos notar la alegría que transmitía el espacio, y el ambiente un poco festivo que generaba. A pesar de las pequeñas ventanas, la sensación interior es luminosa, como si el espacio fuera más grande y la luz más intensa. Todos quisieron probar el péndulo y se sorprendían con la facilidad con la que les respondía aún siendo la primera vez que lo usaban. La medida del interior en unidades bovis oscilaba alrededor de los 10000 en la zona de confluencia. En el exterior, sobre la línea unos 8.000.

 

Me pareció bastante extraño detectar esa línea sagrada tan alejada del altar y la cabecera de la iglesia, y me dio la sensación de que en algún momento sí debió de estar más cercana al ábside. Como si se hubiera desplazado unos metros en dirección oeste.

San Adrian de Sasabe. Estrellas

Otra cosa curiosa se refiere a un dibujo concreto geométrico que se aprecia muy bien desde abajo, pero que, sorprendentemente, al alejarme y subirme un poco para hacer mejor la foto, por el sistema de talla, deja de estar visible. Recoge símbolos en forma de estrella lobulada, que me hacen pensar que pudieran señalar la red sagrada.

En el interior hay una habitación hacia la derecha, totalmente desprovista de ventanas ni iluminación, en la que, aunque no entré con el péndulo, daba la sensación de ser un espacio mucho más bajo de energía. Pero en general, la nave y sus alrededores respiraban un ambiente muy luminoso que transmite buenas vibraciones.


La portada tiene dos bonitos capiteles, el del lado derecho está muy desdibujado, pero son figuras humanas. El del lado izquierdo tiene unos motivos vegetales muy elaborados que recuerdan a los capiteles corintios, pero con un toque orientalizante. Como la cenefa superior.


En "la proa" de la nave de la iglesia, un símbolo nos recuerda a San Adrián y Santa Natalia. Él, tribuno romano, se convirtió al cristianismo al ver la fuerza de la fe de los cristianos que custodiaba, y fue capaz de mantener su fe cuando también él fue sometido al martirio. Ella, su mujer, una noble romana, es la que más le animó a perseverar. La mano cortada de su marido que conservó escondida, le salva a ella de una muerte segura, cuando, en mitad de una terrible tormenta, surge milagrosa para guiar el timón hasta un buen puerto.

 

viernes, 11 de octubre de 2013

Las tetas de Santa Águeda.

Santa Águeda.


Atardece en la iglesia parroquial de Arrés, dedicada a Santa Águeda, patrona del pueblo. El hospitalero se alarga un poco contando la truculenta historia de la santa: Cómo se niega a casarse ni más ni menos con el proconsul de Sicilia, un partidazo en la época, porque se había entregado ya su virginidad a Jesucristo. Y cómo por esa causa es desnudada, violada y se le cortan las tetas. Todo esto conmigo traduciendo como podía para 4 o 5 peregrinos holandeses y alemanes cuyas caras eran un poema. Y el entorno un tanto kitch que dan a la iglesia las pinturas de colorines.

Aparte de las viñetas explicativas tipo cómic del retablo, y la clásica escultura de ella llevando sus tetas recién cortadas en una bandeja como de restaurante, llama especialmente la atención una caja que tienen para llevar a la santa en plan pórtatil. Siento no haberle hecho fotos, pero no me parecía el momento apropiado, la verdad. Tiene dos puertas de madera, con el dibujo de la bandeja a todo detalle y color en la portada, que se abre dejando una teta a cada lado. Dentro está la talla, esta vez mucho más bonita y menos escatológica. Por lo visto, las mujeres de la zona con este invento se llevan a su casa a su santa favorita y se la van repartiendo por toda la zona.

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Santa_Agueda_-_Zurbarán_(detalle).png

Como el camino da para mucho pensar, me dió por acordarme de la estatua de la Isis de Efeso que pude ver en Nápoles. Porque las tetas de Santa Águeda no son esas cosas aplastadas típicas de la iconografía medieval, sino dos semiesferas perfectas y turgentes. Cómo las de esa Isis, símbolo de lo femenino como fuerza vital del universo, fuente de vida y de sabiduría y conectada a lo poderes más arcanos de la naturaleza.

http://www.bloganavazquez.com/2011/07/12/la-virgen-negra/

El culto a Isis era muy popular entre las legiones romanas, que era normal que pasaran algún tiempo en batallas por oriente. Cuando por fin se retiraban y les daban tierras como recompensa a tantos años de servicio, se traían consigo su culto. Tanto devoción nuestra a tanto tipo de vírgenes tiene mucho que ver con todos esos legionarios retirados que se instalaban por aquí.

Enfrente de Arrés se ve el valle de Echo, por dónde pasaba la principal calzada romana. Me parecía lógico que se asentaran en esta zona tan fértil, llena de cursos de agua, y orientada al sur. Tan buena para la agricultura y la ganadería, que se sigue practicando en granjas que me recordaban a las villas romanas. Pero como ni en el museo de Jaca ni en ningún sitio había visto mencionarlo empezaba a descartalo hasta que !suerte!, justo a la entrada de un pueblo que se llama curiosamente martes (como el dios de la guerra romano), me encuentro un panel que cuanta que la zona estaba plagadita de villas romanas.

Ya entrando en la edad media, los aspectos más suaves del culto a Isis fueron muy fáciles de asimilar con las de la devoción a la Virgen María. Su rol de madre entregada al cuidado de su hijo encajaba muy bien con una iglesia cada vez más masculina y con el papel que se esperaba de la mujer en esa época.

Pero hay otros aspectos que eran otro cantar, ni una fuerza espiritual femnina, ni una cierta independencia de las mujeres (las matronas romanas, tenían una serie de derechos y libertades que luego se perdieron) tenían mucha cabida en ese nuevo mundo, por no hablar de ritos mistéricos con connotaciones sexuales.

Lo de Santa Águeda suena un poco a eso, a "cortar por lo sano", literalmente. Se corta con el mundo pagano ( no se casa con el romano), se corta con cualquier connotación sexual, se corta con el poder femenino. La santa elige el camino de la pureza y la sumisión total.

Pero me da a mí que ese esfuerzo deliberado de esa iglesia consiguió un poco el efecto contrario. Bajo la imagen de la santa se siguió invocando el mismo principio femenino de siempre. Se extendió su culto, se convirtió en la santa de las mujeres. Lo más bonito es que su fiesta, el día 5 de febrero, tan cercana a la candelaria (las calendas romanas), se celebra con una costumbre muy curiosa. Las mujeres toman el poder y mandan, y los hombres, por unos días, tienen que que quedarse en casa y dedicarse a las tareas domésticas.

La caja, parece decirnos: vale, podrás intentar cortarnos el rollo y anularnos, pero ya nos apañaremos para mantener, aunque sea escondido, nuestro lado más brillante. Detrás de las puertas con el dibujo de esos senos mutilados, se esconde una talla luminosa, sin ningún aspecto de mártir, guapa y sujetando orgullosa una palma en alto. Recuerda mucho a Artemisa la hermosísima, tumultuosa y siempre libre hija de Zeus, que recorría los bosques con su arco dorado, poniendo en serios aprietos a los mortales que se le acercaban.

Creo que esas mujeres medievales y renacentistas que se llevaban a su santa a casa al más puro estilo de los lares romanos, estarían muy orgullosas de estas mujeres fuertes, sabias y buenas que tengo la suerte de tener por amigas en estos inicios del siglo XXI. !Va por vosotras!.