Santa Águeda.
Atardece en la iglesia parroquial de Arrés, dedicada a Santa Águeda, patrona del pueblo. El hospitalero se alarga un poco contando la truculenta historia de la santa: Cómo se niega a casarse ni más ni menos con el proconsul de Sicilia, un partidazo en la época, porque se había entregado ya su virginidad a Jesucristo. Y cómo por esa causa es desnudada, violada y se le cortan las tetas. Todo esto conmigo traduciendo como podía para 4 o 5 peregrinos holandeses y alemanes cuyas caras eran un poema. Y el entorno un tanto kitch que dan a la iglesia las pinturas de colorines.
Aparte de las viñetas explicativas tipo cómic del retablo, y la clásica escultura de ella llevando sus tetas recién cortadas en una bandeja como de restaurante, llama especialmente la atención una caja que tienen para llevar a la santa en plan pórtatil. Siento no haberle hecho fotos, pero no me parecía el momento apropiado, la verdad. Tiene dos puertas de madera, con el dibujo de la bandeja a todo detalle y color en la portada, que se abre dejando una teta a cada lado. Dentro está la talla, esta vez mucho más bonita y menos escatológica. Por lo visto, las mujeres de la zona con este invento se llevan a su casa a su santa favorita y se la van repartiendo por toda la zona.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Santa_Agueda_-_Zurbarán_(detalle).png
Como el camino da para mucho pensar, me dió por acordarme de la estatua de la Isis de Efeso que pude ver en Nápoles. Porque las tetas de Santa Águeda no son esas cosas aplastadas típicas de la iconografía medieval, sino dos semiesferas perfectas y turgentes. Cómo las de esa Isis, símbolo de lo femenino como fuerza vital del universo, fuente de vida y de sabiduría y conectada a lo poderes más arcanos de la naturaleza.
http://www.bloganavazquez.com/2011/07/12/la-virgen-negra/
El culto a Isis era muy popular entre las legiones romanas, que era normal que pasaran algún tiempo en batallas por oriente. Cuando por fin se retiraban y les daban tierras como recompensa a tantos años de servicio, se traían consigo su culto. Tanto devoción nuestra a tanto tipo de vírgenes tiene mucho que ver con todos esos legionarios retirados que se instalaban por aquí.
Enfrente de Arrés se ve el valle de Echo, por dónde pasaba la principal calzada romana. Me parecía lógico que se asentaran en esta zona tan fértil, llena de cursos de agua, y orientada al sur. Tan buena para la agricultura y la ganadería, que se sigue practicando en granjas que me recordaban a las villas romanas. Pero como ni en el museo de Jaca ni en ningún sitio había visto mencionarlo empezaba a descartalo hasta que !suerte!, justo a la entrada de un pueblo que se llama curiosamente martes (como el dios de la guerra romano), me encuentro un panel que cuanta que la zona estaba plagadita de villas romanas.
Ya entrando en la edad media, los aspectos más suaves del culto a Isis fueron muy fáciles de asimilar con las de la devoción a la Virgen María. Su rol de madre entregada al cuidado de su hijo encajaba muy bien con una iglesia cada vez más masculina y con el papel que se esperaba de la mujer en esa época.
Pero hay otros aspectos que eran otro cantar, ni una fuerza espiritual femnina, ni una cierta independencia de las mujeres (las matronas romanas, tenían una serie de derechos y libertades que luego se perdieron) tenían mucha cabida en ese nuevo mundo, por no hablar de ritos mistéricos con connotaciones sexuales.
Lo de Santa Águeda suena un poco a eso, a "cortar por lo sano", literalmente. Se corta con el mundo pagano ( no se casa con el romano), se corta con cualquier connotación sexual, se corta con el poder femenino. La santa elige el camino de la pureza y la sumisión total.
Pero me da a mí que ese esfuerzo deliberado de esa iglesia consiguió un poco el efecto contrario. Bajo la imagen de la santa se siguió invocando el mismo principio femenino de siempre. Se extendió su culto, se convirtió en la santa de las mujeres. Lo más bonito es que su fiesta, el día 5 de febrero, tan cercana a la candelaria (las calendas romanas), se celebra con una costumbre muy curiosa. Las mujeres toman el poder y mandan, y los hombres, por unos días, tienen que que quedarse en casa y dedicarse a las tareas domésticas.
La caja, parece decirnos: vale, podrás intentar cortarnos el rollo y anularnos, pero ya nos apañaremos para mantener, aunque sea escondido, nuestro lado más brillante. Detrás de las puertas con el dibujo de esos senos mutilados, se esconde una talla luminosa, sin ningún aspecto de mártir, guapa y sujetando orgullosa una palma en alto. Recuerda mucho a Artemisa la hermosísima, tumultuosa y siempre libre hija de Zeus, que recorría los bosques con su arco dorado, poniendo en serios aprietos a los mortales que se le acercaban.
Creo que esas mujeres medievales y renacentistas que se llevaban a su santa a casa al más puro estilo de los lares romanos, estarían muy orgullosas de estas mujeres fuertes, sabias y buenas que tengo la suerte de tener por amigas en estos inicios del siglo XXI. !Va por vosotras!.


Resulta que un poco más adelante, en Sanguesa, frente a la iglesia de Santa María, en la casa Aísa apareció justamente un torso de la diosa Artemisa
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