martes, 15 de octubre de 2013

Ermita de San Voto. Geobiología y lugares sagrados.

Bosques entre los dos monasterios.

Antes de ver la maravilla del monasterio "viejo" de San Juan de la Peña, hay que subir más bastante más arriba, al monasterio nuevo. Un edificio mucho más grande y al sol, dónde se terminó instalando la comunidad religiosa en el siglo XVII, y que te explican muy bien en un moderno centro de interpretación. Como las entradas se venden allí, no hay más remedio que subir, y en coche no pasa nada, pero andando es otro cantar, porque la subidita se las trae.

Pero merece mucho la pena. Los bosques entre ambos monasterios son un espectáculo. Y sobre todo, porque tienes la oportunidad de asomarte a la ermita de San Voto, el lugar desde donde se produjo el milagroso descubrimiento de San Juan de la Peña.

http://www.rednaturaldearagon.com/files/image/mapas/MAPAS_SENDEROS/SJP/S2_SANJUAN.jpg



San Voto, un noble zaragozano de principios del siglo VIII, estaba cazando por estas tierras. Seguía a un ciervo a todo galope con su caballo, cuando se abalanzó sobre el enorme precipicio que aquí se abre. En ese momento se encomendó a San Juan Bautista, y milagrosamente, su caballo no se despeñó, sino que consiguió dejarlo ileso más abajo junto a una cueva. Allí encontró el cuerpo incorrupto del eremita San Juan de Atares junto a una pequeña ermita. Ante el prodigio, vuelve a Zaragoza y convence a su hermano, San Félix, para que vendan todo lo que tienen y se retiren a ese asombroso lugar. Es el origen de la comunidad monástica de San Juan de la Peña.

La ermita que se levanta en el supuesto lugar del despeñamiento es mucho más reciente, del siglo XVI. Un poco más abajo hay un mirador desde dónde se puede ver el acantilado y vislumbrarse el monasterio "viejo".

 

Cuando te vas acercando al lugar, el bosque da la sensación de volverse más oscuro y un tanto siniestro. La ermita está prácticamente en ruinas, sólo mantiene un poco mejor la pared oeste con una hornacina y òculo. La entrada la tendría al este o en un lateral, es decir, parece estar orientada al contrario de lo usual, con una desviación de 10 grados. El sitio tiene una atmósfera opresiva, y no pensaba quedarme. Pero en ese momento, en un trocito de cielo que se veía entre las ramas, una única nube me pareció que formaba la cabeza de un ciervo y no me quedó más remedio que sacar el péndulo.


Percibo una fuerte alteración alineada con la ermita, que detecto como una gran falla. Todo el lugar tiene una energía bajísima (4000 UB). No me extraña nada que el ciervo o el caballo se despeñaran por ahí, el lugar está tan alterado que llegaba a notar que me flojeaban las rodillas y di un par de traspiés. Menos mal que ahora está todo muy preparadito para turistas torpes con los senderos muy señalizados y grandes barandillas.

En sitios así no dejo de preguntarme cómo es posible que fueran justamente estos lugares con tan malísimas vibraciones los elegidos para tantos lugares sagrados. Y lo que es más asombroso, cuál es el milagro que consigue en ellos invertir la situación y lograr niveles vibratorios tan altos en su interior. Porque incluso en esta pobre ruina, en su interior, se detectan con el péndulo niveles un poco más altos (6500).


 

Hay un grabado que me encanta cómo representa el fenómeno. Está todo ahí: el agua, las fallas. El árbol seco por las alteraciones. Los perros que detectan algo extraño. Y a pesar de todo, el lugar ideal para levantar una iglesia.

http://www.stanford.edu/group/kircher/cgi-bin/site/?attachment_id=543

Lo dibujó Athanasius Kircher, uno de mis sabios favoritos, un jesuita del siglo XVII, erudito en mil temas raros, investigador curioso, gran dibujante y fundador de museos. http://es.wikipedia.org/wiki/Atanasio_Kircher

Representa el momento de la conversión de San Eustaquio, y, ¿a que resulta tremendamente coincidente con el milagro de San Voto?. El cazador "cazado" por su presa que le hace de guía. El ciervo como símbolo del camino de la iluminación. El lugar especial marcado por el precipicio. Los nobles que renuncian a su posición y sus bienes y se retiran del mundanal ruido. Parece ser que Athanasius Kircher buscó en los alrededores de Roma el lugar dónde se produjo el milagro de San Eustaquio para levantar allí una ermita y un refugio dónde retirarse. Y que mandó que su corazón fuera enterrado allí. Igualmente, aquella ermita que descubrió el milagro de San Voto se convertiría en el monasterio elegido por reyes y nobles como última morada. Un lugar realmente especial.

 

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