Monasterio san Adrián de Sasabe.
Las líneas del agua.
Día de visita:
Domingo 6 de octubre de 2013. Cercano al equinocio de otoño. Totalmente soleado, grandes tormentas dos días antes, por lo que los cauces de los ríos bajaban con mucha agua
Situación:
El monasterio se encuentra en un pequeño valle escondido entre los valles mayores de los ríos Escarrún (Aisa) y Aragón (Jaca).
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| San Adrian de Sasabe |
Para haber sido sede del obispado y un monasterio tan importante está en un lugar realmente apartado. Precioso, eso sí, hoy en día totalmente virgen, rodeado de bosques y relativamente protegido por montañas de los fríos de las altas cumbres. El agua corre cerca en arroyos cristalinos, pero es una zona agreste y empinada, no parece un lugar apropiado ni para la agricultura ni para pastos. Suegen dudas sobre dónde y cómo viviría la comunidad monástica. La bajada al poblado más cercano del valle es una buena caminata. Hoy en día sólo se conserva la iglesia, pero no resulta fácil ver dónde podrían haber construído por allí otras viviendas. Todo hace pensar que la elección del lugar responde a la búsqueda de otras realidades.
Para acceder se atraviesa un arroyo, y el monasterio se encuentra en una especie de hondonada abierta al sur. Fue uno de los lugares dónde se dice que estuvo custodiado el Santo Grial. Y cuna de importantes obispos. Hoy sólo se conserva la iglesia, rodeada de árboles. Es muy elegante de proporciones, pero pequeña y totalmente sobria, con su interior y exterior prácticamente despojados de toda decoración.
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| San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua |
Al acercarse, entre el silencio, lo primero que destaca es el sonido del agua. Se oye fluir aún con más fuerza que la corriente que dejamos detrás, pero debajo de la iglesia. Al acercarnos a la portada, en el suelo, en la esquina derecha vemos una pequeña abertura circular por donde se la escucha correr con mucha intensidad.
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| San Adrian de Sasabe. Corrientes de agua |
Es lo que más sorprende. Todo su interior se encuentra bordeado por unas conducciones de agua pegadas a sus muros. Que igualmente rodean la puerta que le da acceso por el sur. No sé si estas canalizaciones fueron añadidas con la rehabilitación, ya que la iglesia está muy reconstruida, y, según me contaron unos visitantes, cuando fueron a levantarla estaba totalmente anegada. Pero sean antiguas o no, son unas conducciones preciosas que dotan al espacio interior de un ambiente muy especial, con el sonido del agua fluyendo siempre a tu alrededor.
Aunque los canalillos fueran posteriores, lo que es evidente es que el agua sí que estaba allí. En el interior, hacia la zona norte, se encuentra el pozo. Y si rodeamos la iglesia, por detrás se aprecian a la vista las afloraciones de agua que bajan desde la elevación que rodea al templo en dirección este.
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| San Adrian de Sasabe. Flores |
Con el péndulo se aprecia una gran corriente de agua que recorre la nave en dirección este-oeste, inundando casi toda la mitad sur. En el exterior, esa corriente parece coincidir con dos capiteles en los que se repite un motivo flores de grandes pétalos. Hacia la mitad, esta corriente cruza con una alteración que el péndulo me marca como una línea sagrada. La detecto ese día de una gran anchura, con más de 4 metros, ocupando el tercio central de la iglesia.
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| San Adrian de Sasabe. Interior |
Me pareció bastante extraño detectar esa línea sagrada tan alejada del altar y la cabecera de la iglesia, y me dio la sensación de que en algún momento sí debió de estar más cercana al ábside. Como si se hubiera desplazado unos metros en dirección oeste.
Otra cosa curiosa se refiere a un dibujo concreto geométrico que se aprecia muy bien desde abajo, pero que, sorprendentemente, al alejarme y subirme un poco para hacer mejor la foto, por el sistema de talla, deja de estar visible. Recoge símbolos en forma de estrella lobulada, que me hacen pensar que pudieran señalar la red sagrada.
En el interior hay una habitación hacia la derecha, totalmente desprovista de ventanas ni iluminación, en la que, aunque no entré con el péndulo, daba la sensación de ser un espacio mucho más bajo de energía. Pero en general, la nave y sus alrededores respiraban un ambiente muy luminoso que transmite buenas vibraciones.
La portada tiene dos bonitos capiteles, el del lado derecho está muy desdibujado, pero son figuras humanas. El del lado izquierdo tiene unos motivos vegetales muy elaborados que recuerdan a los capiteles corintios, pero con un toque orientalizante. Como la cenefa superior.
En "la proa" de la nave de la iglesia, un símbolo nos recuerda a San Adrián y Santa Natalia. Él, tribuno romano, se convirtió al cristianismo al ver la fuerza de la fe de los cristianos que custodiaba, y fue capaz de mantener su fe cuando también él fue sometido al martirio. Ella, su mujer, una noble romana, es la que más le animó a perseverar. La mano cortada de su marido que conservó escondida, le salva a ella de una muerte segura, cuando, en mitad de una terrible tormenta, surge milagrosa para guiar el timón hasta un buen puerto.








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